Patrocinio

Marcas sostienen mi arte, pero sigo en lo mio

***

Un primer plano en blanco y negro de un hombre con gafas y jersey de cuello alto.
Un primer plano en blanco y negro de un hombre con gafas y jersey de cuello alto.
Un primer plano en blanco y negro de un hombre sonriente que lleva gafas.
Un primer plano en blanco y negro de un hombre sonriente que lleva gafas.
Silueta artística en blanco y negro de un torso frente a una cortina.
Silueta artística en blanco y negro de un torso frente a una cortina.
Siluetas oscuras y desenfocadas en un entorno de sombras profundas.
Siluetas oscuras y desenfocadas en un entorno de sombras profundas.
Cielo nublado sobre siluetas de árboles en blanco y negro.
Cielo nublado sobre siluetas de árboles en blanco y negro.
Follaje denso bajo un cielo gris de nubes cargadas.
Follaje denso bajo un cielo gris de nubes cargadas.
Fotografía artística de hombre abrazándose a si mismo  frente a cortina traslúcida.
Fotografía artística de hombre abrazándose a si mismo  frente a cortina traslúcida.
Un gato blanco y negro en el alféizar de una ventana con cortinas.
Un gato blanco y negro en el alféizar de una ventana con cortinas.

¿Qué es realmente tener un patrocinador en mi proyecto?

Tener patrocinadores en un proyecto de cine no es solo recibir dinero o apoyo, es aceptar que alguien más decide creer en mi forma de mirar el mundo, incluso cuando esa mirada está rota, cansada o llena de sombras; es convertir la soledad de crear en un pacto silencioso donde mi voz en textos, imágenes, videos y audios sigue siendo mio sin importar las métricas, seguidores, cifras o visibilidad, sino un eco ajeno que espera algo a cambio, no forzar, pero siempre presente; es sostener el equilibrio entre la autenticidad que me quema por dentro y las expectativas que llegan desde afuera, como cartas que nunca pedí pero igual tiene que abrir; y aun así, en medio de todo, sigue siendo un acto profundamente humano: alguien ve mi caos, mi arte, mi forma de expresar lo indecible, y decide quedarse, financiarlo, empujarlo, como si creyera que entre tanta nostalgia todavía hay algo que merece ser visto, leído y escuchado.

Este lugar, sigue abierto para las marcas que quieran acompañarme; pueden escribirme al correo que aparece en el menú de contacto. A veces respondo tarde, no por falta de interés, sino porque me quedo atrapado en el temblor de cada idea, y porque sigo creyendo que la vida pasa despacio por dentro y muy rápido por fuera, como si todo lo que hacemos pidiera ser sentido antes que contestado, y no explicado, ni olvidado por un segundo más aquí.

Contacto